El paciente con vértigo sufre una sensación ilusoria rotacional de su alrededor o de sí mismo. Las crisis pueden durar segundos u horas, siendo el caso más frecuente el vértigo posicional paroxismal benigno (VPPB), aunque también puede derivar de neuritis, la labirintitis, el síndrome de Ménière. El vértigo suele estar relacionado con disfunciones de la oreja interna, pero también puede tener causas del sistema nervioso central.
Los pacientes con problemas vestibulares pueden sufrir inestabilidad, sensación de flotabilidad, mareo e intolerancia al movimiento, afectando gravemente a su vida cotidiana. En Alemania, la prevalencia anual es del 22,9% y hasta el 20% de los pacientes sufren caídas. Además, se requieren cinco visitas médicas por término medio para obtener un diagnóstico preciso. En EEUU, el coste antes de un correcto diagnóstico de VPPB es de 2000$, y la mayoría de los pacientes ven reducida su actividad laboral.
El VPPB se detecta y trata con éxito superior al 70% en una o dos sesiones mediante maniobras de reposicionamiento. Otras patologías vestibulares requieren más sesiones y formación específica. El otoneurólogo y el fisioterapeuta son esenciales en el diagnóstico y tratamiento, mientras que el psicólogo juega un papel importante en casos crónicos como el síndrome de Ménière o el MPPP.
Pese a su alta prevalencia, hasta ahora no existía formación especializada. Este máster es la primera formación de alto nivel con profesorado internacional y experiencia clínica y docente.